viernes, 20 de junio de 2008

La Ultima Cruzada: Más allá del Santo Grial

Una nueva entrega de los ensayos de mi joven discípula, que tan velozmente está alcanzando a su maestro. Esta vez la mejor de mis alumnas nos ilustrará sobre los detalles que nos permiten detectar a una spankee entre la multitud vainilla. Una brizna de chocolate, entre medio de lo anodino y habitual.


En 1955, Vladimir Nabokok inauguraba uno de los capítulos de Lolita (d)escribiendo que “Humbert era perfectamente capaz de tener relaciones con Eva; pero suspiraba por Lilith”. A través de esta breve referencia, los spankers podrían identificarse en su búsqueda de compañera de juegos, sólo comparable a la incansable búsqueda del Santo Grial. Al igual que el sincero Humbert, creo que todos los spankomanos - más allá del espacio y del tiempo -se han hecho la misma pregunta: ¿cómo se puede reconocer a una spankee?

Obviamente no todas las mujeres son spankees -de lo contrario, los lobos cazadores habrían enloquecido hace mucho tiempo-, encontrar y reconocer una ninfa que ostente tal título es una tarea ingrata, pero necesaria. Curiosamente, sí pedimos a un hombre cualquiera que elija a la mujer más bonita de una fotografía de un grupo de amigas no siempre podrá señalar a la spankee. El número de las verdaderas spankees es bastante inferior al de las jóvenes provisionalmente bellas y agradables o tan sólo bonitas y atractivas, pero de piel fría y lastimosamente comunes. Para poder reconocer los signos inefables de la mujer-spankee hay que ser un poco artista y un poco extravagante, un ser infinitamente melancólico y romántico y con un ardiente veneno en las entrañas. Sólo el ojo entrenado del solitario aficionado a los azotes puede reconocer a su par en el diseño felino de una caminata, la delicadeza aterciopelada de una espalda, la sonrisa sinvergüenza y sobre todo la palabra trasgresora e insolente. Sólo el spanker puede situarse frente a una ninfa- spankee en medio del mar de mujeres esencialmente terrenales, sólo el puede discriminar la bandera desafiante de las indiferentes, elegir el color en un conjunto de mujeres blanco y negro.

Cuando el spanker reconoce a su spankee, se reconoce a sí mismo, sólo en el opuesto se puede hallar el complemento, sólo frente al espejo, Alicia se reencuentra con su fantástico poder. Así, con una mujer recostada sobre el regazo de hombre, un sonido seco y continuo, unos gemidos y unas cuantas lágrimas el círculo está al fin completo.

Lucrecia Borgia

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente monólogo... Impregnado de condimentos que solo una dulce discípula de Eros podría plasmar...

Me gusta creer que las reconozco, aun cuando se esconden para evitar ser capturadas por la trivialidad que tanto desean. Y aunque a veces no las entienda...
...las sigo buscando.

Tú lo has dicho. Somos extremos de un continuo y unos sin los otros no tienen razón de existencia. "Bendita sea la ilusión de movimiento que nos permite cruzar por un momento nuestros caminos y liberarnos de la pena de seguir buscándonos"

Gracias por recordarme mi designio!!!

Saludos

Anónimo dijo...

El spanker puede reconocer a su contraparte de forma algo proyectiva, que diría un psicoanalista, es decir proyectando su deseo en una realidad visual. Sin embargo el método del interrogatorio casual, del comentario aparentemente anodino y el ligero rubor de la respuesta pueden dar la clave que estamos ante la spankee. Los que buscábamos spankees antes de Internet hemos conocido algo de esto.
Justamente en el tablón de Yahoo Nalgadas y Azotes he continuado una cadena sobre el tema de la belleza en la cual se citan artículos de blog sobre temas similares a este.

Cometospk dijo...

No digáis que no tengo una gran discípula. Escribe la chica con la soltura propia de una Allende, y se siente atraída por nuestro noble arte.
Spankinglash nuestros designios son claros ;). Tenemos que poner el empeño necesario en realizarlos.
Fer podrías currarte un post acerca de la época pre-internet. Mucha gente se llevaría una sorpresa de lo ardua que era la busqueda en aquella época.

Anónimo dijo...

¿Y no puede ser el spanker el que tenga la grandísima fortuna de ser buscado, encontrado y esperado?

Del texto ¿qué puedo decir? ni de lejos puedo yo escribir así, así que para mi, desde luego, tiene muchísimo mérito.
Felicidades.

Ada.

Anónimo dijo...

Se me quedó la pregunta a medias.
Decía yo, ¿si es la spankee la que busca se pierde entonces toda esa magia? ¿se pierde parte de la gracia del juego para el spanker?

Ada otra vez

Cometospk dijo...

No creo que se pierda la gracia del juego, es mas, es como encontrar algo valioso e inesperado.
Se suele hablar siempre de la búsqueda del spanker, porque al parecer hay muchos mas de éstos que spankees... pero las estadísticas están para ser rotas.
sería algo muy bonito encontrar una spankee sin buscarla, o mejor dicho que ella me encontrase.
Un beso

Anónimo dijo...

Gracias por sus comentarios y opiniones...algunas son muy poéticas e inspiradoras....
Con respecto a la observación de ADA, creo que buscar un spanker tiene igual o más gracia que buscar una spankee.
También hay que mantener los sentidos abiertos y basándome en mi experiencia, aunque los spanker son más escurridizos que las spankees, curiosamente son más sencillos de encontrar y sí alguien se pregunta ¿dónde hallarlos? ….Bueno, yo encontré al mío en una clase de universidad (estos extraños seres suelen ser muy románticos con respecto a sus actividades)
y ¿cómo lo reconocí? mmmm… hay cosas que son para silbar y no para cantar.

Anónimo dijo...

Firma...

Lucrecia Borgia